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¿Cómo vincular la compensación con la capacitación?


Un programa de compensación no puede ser tan exitoso si los gerentes de personas no tienen las herramientas y los recursos para desarrollar, medir y recompensar el desempeño de los empleados. Por el contrario, los empleados quieren saber qué deben hacer y cómo llegar allí para ser promovidos. En otras palabras, quieren saber qué formación o desarrollo de habilidades se requiere.


Los empleados quieren saber cómo se les pagará por esa progresión. Más importante aún, los empleados consideran que sus recompensas totales incluyen la compensación, así como el aprendizaje y el desarrollo. Todo es parte de su propuesta de valor: lo que los empleados entregan y lo que recibirán a cambio de esos esfuerzos.


Las empresas invierten mucho en garantizar que estos programas estén debidamente vinculados, porque los resultados superan con creces los esfuerzos. La experiencia muestra que los programas complementarios logran un mayor retorno de la inversión, como una baja rotación, una fuerza laboral comprometida y una mayor productividad. En pocas palabras: una fuerza laboral de alto desempeño aumenta la probabilidad de que la organización logre los objetivos comerciales y el éxito financiero.


Para crear y nutrir una fuerza laboral de alto desempeño, tanto los programas de compensación como los de aprendizaje y desarrollo deben estar alineados. Y para garantizar que los programas se complementen y se apoyen mutuamente, las empresas deben seguir los tres pasos claves.


La mayoría de los programas no logran los resultados deseados cuando operan en el vacío. De hecho, los programas están inextricablemente vinculados, como en un equipo de baile. Cuando cada iniciativa baila por separado, el resultado es pobre. Para lograr una puntuación perfecta, todos los programas deben bailar en forma armónica. Los programas de desarrollo del talento no son diferentes. Para tener un programa de compensación estelar, las empresas también deben invertir en programas integrales de aprendizaje y desarrollo (L&D).


Paso 1: Desarrollar Principios rectores