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Un análisis en profundidad: Mitos versus Realidad en la Capacitación


Un resumen de los supuestos más comunes que se cuestionan por la nueva información.

“Una consistencia débil es la maravilla para las mentes pequeñas” – Ralph Waldo Emerson.

Como seres humanos, tendemos a creer en nuevas ideas que refuerzan nuestras visiones actuales, y rechazar aquellas que no lo hacen. Así rara vez limpiamos de nuestro closet mental las ideas comunes pero obsoletas o cuestionamos los hechos que apoyan nuestra noción de hacia dónde van las cosas. A continuación se presenta una muestra de opiniones e investigaciones recientes que desafían algunas creencias comunes, aunque obsoletas, en el campo de la capacitación.

Compromiso y aprendizaje informal

Mito: Las oficinas de planta libre estimulan el compromiso y el aprendizaje informal

Realidad: Reemplazar oficinas privadas por espacios abiertos puede no incrementar el aprendizaje y la innovación después de todo.

Los autores de un estudio reciente publicado en The Journal of Environmental Psychology escriben: “Nuestros resultados contradicen categóricamente la creencia comúnmente aceptada de la industria de que el diseño de planta libre, mejoran la comunicación entre colegas y mejora la satisfacción con el ambiente general de trabajo”. Y añaden, “El argumento de los que proponen las plantas libres, de que estos diseños mejoran la moral y la productividad, no parecen tener base alguna en la literatura de investigación”.

Muchos diseñadores de oficinas y gerentes parecieran creer que una vez que las paredes se reducen, los trabajadores serán más propensos a tener oportunidades de conversación que inspiren nuevas ideas.

Sin embargo, la investigación muestra que, aunque las conversaciones son de hecho frecuentes entre los empleados en oficinas abiertas, tienden a ser más cortas y superficiales por la escasez de privacidad.

Algunos argumentan que los espacios abiertos estimulan a las personas a aprender de manera informal, al preguntar a sus colegas de trabajo, pero aun esto tiene un inconveniente. En un estudio realizado en el año 2012 investigadores suizos y alemanes, los participantes que solicitaron ayuda con una tarea se desempeñaron mejor que aquellos que suministraron la asistencia. El hecho de alternar frecuentemente entre ayudar a otros y hacer su propio trabajo impone una pesada “carga cognitiva”, concluyeron los científicos, porque los que entregan ayuda están obligados a volver a concentrarse en forma repetida con los detalles de sus propias tareas.