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Liderazgo: Visión y ejecución


El líder más exitoso es aquel que tiene una clara visión de lo que espera conseguir y es capaz de ejecutarla de manera efectiva y eficiente. Esto es lo que, en mi opinión, define el liderazgo en una frase. Es muy simple, pero puede que ni siquiera nos alcance una vida entera para llevarlo a cabo. ¿Qué es lo que incluyen estas dos ideas mágicas?


La visión se refiere a lo que espera que ocurra y al estado de cosas para el cual el líder trabajará incansablemente. Es el sueño en la mente que se requiere aterrizar para que se convierta en realidad. Es como el plano de la casa que se quiere construir. Los riesgos implícitos en esta etapa son la imprecisión y las utopías. Si el sueño no tiene sustento técnico es muy difícil que se haga realidad, al menos el líder debe ser capaz de identificar qué es lo que le falta para ser posible. Por ejemplo, podría necesitar una plataforma de ecommerce que sea capaz de interactuar con su sistema de producción. Al menos el líder debe saber lo que necesita, aunque la forma específica o la tecnología aún esté por determinarse.


Las utopías son también un riesgo para los sueños. La pregunta es difícil de responder, porque justamente por eso es que se les llama sueños, porque los grandes líderes han tenido ideas que pueden parecer imposibles en su momento, pero que luego se han hecho realidad. Lo onírico es irracional, por definición no está basado en la realidad, es vago y mágico, ocurren cosas sin ningún sustento lógico. ¿Cuán oníricos pueden ser los sueños de los líderes? Mi experiencia me sugiere que los líderes que lo logran tienen un grado de dificultad alto, pero al mismo tiempo tienen un sustento en la realidad.


Para poder ejecutar su visión, el líder requiere de un equipo. Salvo Superman, a quién no he tenido el gusto de conocer hasta ahora, los líderes necesitan involucrar a más personas en su proyecto, porque es muy poco probable que lo logren trabajando solos. Así es que la primera tarea para la ejecución es reclutar al equipo, convenciéndolos de que la visión será atractiva, desafiante, pero alcanzable. Si no encuentras a nadie que comparta tu visión, quizás es una señal de que necesitas revisar tu visión.


Además de las personas, vas a necesitar recursos de todo tipo. Si es tu propia empresa, vas a necesitar recursos financieros, soporte técnico, instalaciones, tal vez involucrando a tus proveedores. Si estás dentro de una empresa, necesitarás el presupuesto, el tiempo disponible para ti y tu equipo, el acceso a la tecnología, instalaciones y maquinaria y el apoyo de tu jefatura. En esta etapa el líder necesita su habilidad de persuasión y negociación más que nunca. Tiene que entregar concesiones y solicitar a cambio los recursos para su proyecto.


En la implementación el líder tiene el riesgo de perder el norte. La ejecución de las ideas conlleva un sinfín de detalles, trámites, aspectos prácticos, de logística y de coordinación, que consumen mucha energía y distraen del objetivo final. El líder debe ser el que mantenga viva la idea original tanto en su propia mente como en la de su equipo. Conviene repasar una y otra vez el objetivo final, aunque parezca repetitivo y obstinado, recuerda que el diablo está en los detalles.


Otra preocupación del líder debe ser la eficiencia. Como los recursos son escasos, se debe concientizar al equipo con la idea su uso eficiente mediante la creatividad y la innovación. Es en esta etapa en donde se necesitan ideas simples y efectivas, aprovechando al máximo posible todo lo que esté disponible. Una visión brillante puede fracasar por falta de recursos, y en esto el rol del líder es clave. Si estás dentro de una organización, es común que necesites implementar prácticas nuevas que sean diferentes a las que estén habituados dentro de tu empresa. Por ejemplo, los roles se suelen acomodar a las personas que los ocupan, y cuando quieres poner en marcha una idea nueva vas a tener que persuadir a algunos a hacer cosas distintas a las habituales, lo que por supuesto va a generar resistencia.


Para los que trabajan en su propia empresa, el desafío es lograr disponer de tiempo y recursos para las nuevas ideas, pero al mismo tiempo manteniendo la operación rutinaria que financia a la empresa. Es como cambiar la rueda de tu auto sin detenerte, haciendo las dos cosas a la vez.


Todo los que te he comentado supone cierta disposición al riesgo, un impulso por enfrentar la incertidumbre y lo desconocido con energía y entusiasmo. El líder suele asumir riesgos de todo tipo, incluidos los personales, porque si fracasa lo más probable es que reciba un lapidario “yo te lo dije”. Por eso el rol del líder es para valientes, de esas personas que con el miedo corren hacia adelante, a diferencia de los cobardes que con el miedo corren hacia atrás. Todos sentimos el mismo miedo, la diferencia es la dirección hacia la que nos movemos. ¡Bienvenidos los líderes!




Eduardo Saleh Sabat

Psicólogo Organizacional

Septiembre 2021

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