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Cómo integrar el autocuidado en el trabajo diario

  • Foto del escritor: Adistra News
    Adistra News
  • hace 3 días
  • 5 Min. de lectura

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He pasado los últimos años colaborando estrechamente con líderes para incorporar el autocuidado en su vida laboral, como un componente clave de su desempeño general, de modo que cuando agreguen funciones o responsabilidades no afecte su salud y bienestar. Un director ejecutivo con el que trabajé lo resumió a la perfección: «El autocuidado ya no es un lujo; es parte del trabajo».


Entonces, ¿qué es exactamente el autocuidado y cómo lo practicamos?

 

Defina el autocuidado en forma amplia

En el corazón del autocuidado se encuentra la relación y conexión consigo mismo. Como parte de su trabajo, significa que está en sintonía y comprende lo que necesita para ser más constructivo, efectivo y auténtico. Por lo tanto, en lugar de definir el autocuidado estrictamente como la salud física (que es un componente importante de la ecuación), debemos prestar atención a un conjunto más amplio de criterios, que incluyen el cuidado de la mente, las emociones, las relaciones, el entorno, el tiempo y los recursos.


Olvídese del "debería"

Cuidarse a uno mismo puede parecer abrumador o inalcanzable. Pero la intención no es añadir más responsabilidades a una ya apretada agenda ni crear una excusa para castigarse. Por ejemplo, podría sentirse molesto cuando alguien le sugiere que necesita cuidarse mejor, sobre todo cuando parece que no entienden todo lo que ya tiene por hacer. El autocuidado no nace del juicio ni reacciona ante él (ambas son formas de autosabotaje, como describo más adelante). En cambio, el autocuidado surge de la intención de mantener la conexión con uno mismo y con la propia misión: ¿Quién y qué puede apoyar y contribuir positivamente a la contribución que espero hacer?


Implemente el autocuidado en el día a día

En lugar de que el autocuidado sea algo externo al trabajo, es importante integrarlo de forma natural en la rutina laboral. A continuación, le presento seis maneras en las que he visto a clientes tomar medidas con propósito. Sin embargo, el autocuidado es muy personal, así que, en lugar de ser una lista exhaustiva, estas ideas le ayudarán a ponerse en marcha:


Dese un respiro. A menudo, podemos ser nuestros más rudos críticos. Cuando el peso de la responsabilidad o el perfeccionismo le asalte, pregúntese: "¿Qué le diría a un compañero o amigo en la misma situación?". Una investigación de la profesora de la HBS, Amy Edmondson, ha demostrado que optimizamos el rendimiento y el aprendizaje en grupo cuando existen tanto la responsabilidad como la seguridad psicológica. Estos principios también pueden ayudarle a nivel individual. Al mantener a raya a su crítico interno, puede crear las condiciones psicológicas adecuadas para superar con mayor rapidez los períodos de reflexión o inseguridad.


Valore el tiempo, el dinero y los recursos. A lo largo de una jornada laboral, con frecuencia nos piden nuestro tiempo o recursos, lo que nos distrae de prioridades más importantes. Por eso es importante reservar 15 minutos cada mañana a primera hora para anotar las tres cosas que espera lograr ese día. Luego, a medida que lleguen las solicitudes, considere el impacto en sus prioridades antes de decir que sí automáticamente. Para quienes trabajan por cuenta propia, ocurre lo mismo cuando le preguntan por tus honorarios y servicios. El autocuidado significa reconocer el valor, el impacto y la contribución que aporta.


Dele una vuelta de la victoria. ¿Qué hizo la semana pasada? La mayoría no lo recuerda porque, una vez que completamos una entrega o superamos un momento difícil, ya pasamos a la siguiente. En lugar de eso, haga una pausa consigo mismo y con su equipo para repasar el mes o trimestre anterior y nombrar o escribir lo que salió bien o lo que le resultó particularmente satisfactorio. Este tipo de análisis puede ayudarle a Ud. y a su equipo a mantenerse conectados con las pasiones, las contribuciones más importantes y las acciones que realmente aportan valor.


Rodéese de buenas personas. Las relaciones sanas y que le apoyan son fundamentales para el autocuidado. Considere si su equipo le brinda suficiente influencia y apoyo para cumplir con sus prioridades. Preste atención a quién le llena de energía y quién se la quita. Establezca más límites con quienes lo agotan. Invierta en quienes lo inspiran, lo apoyan y entienden lo que significa tener un intercambio saludable. Lo mismo aplica a sus relaciones fuera del trabajo. No permita que el trabajo le haga descuidar a las personas más importantes de su vida. Aproveche los descansos del día, o quizás el tiempo de viaje, para llamar a sus amigos y seres queridos, y reserve suficiente tiempo fuera del trabajo para cultivar relaciones.


Actualice su espacio de trabajo. Nuestro entorno y espacio de trabajo pueden tener un impacto significativo en la productividad. Consiga más claridad mental ordenando su escritorio. Coloque fotos, ilustraciones o imágenes que lo inspiren o le recuerden a las personas y cosas que le importan. Su espacio de trabajo debe ser un reflejo de su mejor versión.


Recargue energías y reinicie las energías. Mantenga los niveles de energía bajo control. Para la mayoría de los profesionales ocupados, dormir ocho horas cada noche no es (lamentablemente) realista. Pero es importante al menos intentar recargar energías durante la semana, así es que reserva un miércoles o jueves por la noche para dormir un poco más. Igualmente, es importante incluir descansos para recuperar energías en su jornada laboral. Por ejemplo, intente programar más reuniones caminando o procure almorzar lejos de su escritorio con un compañero o amigo. Si viaja por trabajo y le sobran 30 minutos antes de embarcar, pase por uno de los puestos de masajes del aeropuerto para relajarse y recargar energías antes de su viaje.


Dese cuenta de cuándo ha perdido el modo de autocuidado

En momentos de estrés, el autocuidado puede desestabilizarse. Sea consciente, con autocompasión, de cuándo ha perdido el contacto con su yo auténtico de alguna de las siguientes maneras:


Autodescuido. Con cargas de trabajo exigentes y agendas demasiado ocupadas, el autodescuido puede convertirse en un patrón familiar para muchos de nosotros. Se siente como si siempre estuviéramos en una rueda de hámster. A medida que aumentan la ansiedad y la sensación de agobio, se hace más difícil mantener la compostura y decir no a los simulacros de incendio, las interrupciones y las exigencias diarias de los demás. Terminamos nuestras jornadas laborales sintiéndonos completamente agotados.


Autogestión. Mantener una imagen profesional y competente es una habilidad de liderazgo importante, pero en algunos casos, podemos llevarlo demasiado lejos. Cuando se autogestiona en exceso, reprime o niega las emociones, esforzándose por mantener una imagen profesional. Termina sintiéndose agotado por mantener la misma apariencia y se arriesga a ser percibido como falso.


Autosabotaje. A veces, no logramos nuestra misión o nuestras prioridades más importantes porque nos hemos interpuesto en nuestro propio camino. Observe cuándo ha caído en hábitos improductivos de procrastinación, quejas o distracción para evitar la ansiedad o el miedo a completar sus tareas más importantes.


Autoconservación. En un mundo competitivo, es fácil caer en la mentalidad de escasez. Cuando nos centramos demasiado en la falta de recursos, podemos perder de vista lo que es mejor para el negocio. Ser demasiado competitivo puede hacer que los demás lo perciban como alguien que defiende su propio territorio y que sólo busca su propio beneficio.


En cada uno de estos casos, ya no tenemos el control. En cambio, la ansiedad, el control, el desprecio por la vulnerabilidad o el miedo dominan la situación. Observe, sin juzgar, cuándo ha caído en uno de estos estados y, con delicadeza, busque una acción de autocuidado para recuperarse plenamente.


A medida que nuestra vida laboral se vuelve más ajetreada, el autocuidado se convertirá en una parte cada vez más importante de la autenticidad y de generar un impacto positivo sin sacrificar nuestra salud ni nuestras relaciones. Al incorporar el autocuidado en nuestra vida laboral diaria y retomarlo en momentos de estrés, todos podemos convertirnos en nuestra versión más constructiva, eficaz y auténtica.



 

Traducido de Harvard Business Review: Monday, June 19, 2020. “6 Ways to Weave Self-Care into Your Workday"  by Amy Jen Su

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