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Desafíos del Trabajo en Equipo


¿Por qué nos cuesta tanto trabajar en equipo? Tal vez porque no estamos hechos para trabajar en equipo. Somos individuos, pensamos y vivimos acostumbrados a estar solos, cada uno a arreglar sus propios problemas. Por ejemplo, es cada vez es más frecuente que los jóvenes se vayan a vivir solos, aunque estén con alguien más en el mismo departamento, pero lo comparten más por conveniencia que por otra cosa. Nacemos dependientes, hasta que en la adolescencia descubrimos que podemos ser independientes. Cuando niños dependemos de nuestros padres y de los que nos rodean. Pero al poco andar, comenzamos a descubrir la independencia, que implica hacer lo que uno quiere, cuando quiere y cómo quiere. ¿Cómo es que esto se compatibiliza con el trabajo en equipo?


Una etapa siguiente de madurez lo representa la interdependencia, que consiste en comprender y aceptar que no estamos solos en el mundo, que hay otras personas que también tienen responsabilidades, derechos, preferencias y habilidades que pueden ser diferentes a las mías. Y eso nos lleva al desafío de la coordinación entre las personas. Lo que he observado en muchos casos, es que el primer obstáculo al trabajo en equipo surge cuando algunos de los miembros del grupo no han llegado al nivel de madurez de la interdependencia, sino que actúan todavía en la independencia. Cuando predominan los impulsos adolescentes y egocéntricos entre los miembros del equipo, que hacen que las personas quieran hacer los que se les ocurra sin preguntarle a los demás o sin respetar a las opiniones de otros, lo más probable es que el equipo tenga problemas para funcionar como tal. Te recomiendo que revises este enfoque básico de las otras personas, y que le destines un tiempo, si es necesario, a reforzar permanentemente la idea de la interdependencia.


El segundo desafío más frecuente para coordinar a varias personas es la comunicación.  El trabajo en equipo, como es interdependiente, necesita comunicación constante, las personas necesitan hablar entre sí para compartir información, para repartirse las tareas, para saber cómo van y cuánto les falta. La habilidad para elegir el qué y el cómo comunicarse dentro del equipo es algo crucial. Si es que identificas hábitos de comunicación que no contribuyen a la coordinación dentro del equipo, es mejor que los enfrentes lo antes posible. A medida que el equipo avanza en el proyecto, la tensión aumenta y el tiempo se percibe como más escaso, la adrenalina comienza a fluir más rápido y se hace cada vez más difícil afrontar un problema de comunicación. En este caso, mientras antes abordes el tema mejor para el equipo.


El tercer elemento más común que me ha tocado observar en nuestras organizaciones, es cuando las personas no cumplen con lo acordado. ¿Por qué no cumplimos nuestros compromisos con el equipo? Puede haber distintas causas, algunas que son externas a la persona, que van desde que ocurren eventos imprevistos, te cambian la agenda sin preguntar, inexistencia de incentivos para cumplir o incentivos perversos. También puede haber causas de la propia persona que no cumple, como falta de planificación, asumir compromisos irreales, desidia, o incapacidad de decir “No” en el momento de asumir compromisos. Cuando un miembro del equipo no cumple con lo que se comprometió, el resto del equipo sufre las consecuencias, como, por ejemplo, cuando otro miembro del equipo termina haciéndole su parte. Suele ocurrir que los miembros que no cumplen en una oportunidad tienden a no cumplir habitualmente, o sea, es una característica más bien personal. Es por esto que te recomiendo identificar esta característica en las personas de tu equipo y acordar un mecanismo de control y “castigo” para los no cumplimientos, en el sentido de colocar un incentivo que estimule el cumplimiento.


El cuarto desafío que se repite constantemente en los equipos es la pérdida de foco o prioridad por alcanzar el resultado. Esto parte de la definición misma del equipo: ¿Cuál es el resultado esperado? ¿Para qué se formó el equipo? ¿Cuándo vas a poder decir que el equipo fue exitoso? El objetivo tiene estar claramente posicionado en la mente de todos y cada uno de los miembros del equipo. Por ejemplo, es complicado cuando en un club de futbol unos creen que el equipo es exitoso cuando la hinchada está contenta; otros piensan que lo más importante el que el equipo sea rentable; y otros están convencidos que el equipo tiene que ganar los campeonatos a cualquier costo. Sin un objetivo claro, el barco puede terminar varado en la mitad del mar.


Te recomiendo cuidar estos aspectos en los equipos en los que participes, haciéndote estas cuatro preguntas:


¿Todos entendemos el concepto de interdependencia?

¿Cuál es el nivel de habilidad de comunicación de las personas que componen el equipo?

¿Cuál es el grado de cumplimiento de sus compromisos de los miembros del equipo?

¿Estamos de acuerdo todos hacia dónde va el equipo?





Eduardo Saleh Sabat

Psicólogo Organizacional

Enero 2020

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