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eLearning Postpandemia

El año de pandemia ha sido duro y dramático para muchas personas en el mundo. En varios sentidos, incluyendo a la capacitación, fue un experimento forzado y sin aviso para cambiar muchas de nuestras prácticas. De pronto no se podían juntar grupos de personas, los recintos estaban clausurados y las personas no querían agruparse por temor al contagio. La capacitación se postergó por no ser prioritaria o simplemente se eliminó.


Pero seguimos necesitando adquirir nuevas habilidades o mejorar las que tenemos, en cierta medida más que antes. Tenemos que adaptar procesos en las organizaciones, como el comercio electrónico o el teletrabajo, adaptar nuestras interacciones personales a medios más remotos, disponer de horarios y condiciones especiales para el ejercicio físico, en fin, hay muchísimas cosas que cambiar y adaptar a esta nueva normalidad.


El eLearning es una excelente alternativa para apoyar todo este aprendizaje que se requiere con urgencia, pero también tiene que acomodarse para convertirse en una herramienta más eficiente. Te sugiero que tengas en cuentas estas ideas para sacarle mejor provecho y convertirlo en un potente mecanismo para el cambio en tu empresa.


Lo primero que tienes que recordar es que el diseño de la experiencia de aprendizaje sigue siendo importante. Lo ha sido siempre, en todos los ámbitos de nuestra vida desde la escuela básica en adelante. Por diseño me refiero a qué enseñar, en qué orden y con qué método llegar al alumno. La selección del qué o de las materias a enseñar pasa por tener claridad de qué es lo queremos que el “aprendedor” haga, diga o sienta de forma distinta a cómo lo hace hasta ahora. Por ejemplo, ante una clienta enfurecida, el encargado de atención de clientes debería esperar que el cliente termine de hablar antes de interrumpirlo. Eso es una conducta que yo espero que cambie, desde interrumpir a no interrumpir. El diseño que te recomiendo que hagas, antes de comenzar a enseñarle, consiste en clarificar exactamente qué es lo que esperas que haga distinto después del curso.


Cuando tienes los contenidos claros, deberías establecer el orden en los que se lo entregaras. ¿Lo primero es enseñarle al niño la mecánica de sumar, o será mejor partir por los beneficios de la suma y luego seguir con el cómo hacerlo? Habitualmente, resulta mejor motivar primero y luego entregar la técnica. Ojalá que el niño quiera aprender a sumar y le pregunte al profesor cómo lo puede hacer, en lugar de que el profesor lo obligue a aprender primero para que luego entienda para qué le puede servir la suma.


La tercera pregunta que deberías hacerte para diseñar la experiencia de aprendizaje es cómo vas a hacerlo. Si decidiste que hay que motivar al niño primero, podrías usar un video, un ejercicio o una historia. Es en esta parte del proceso en la que entran la experiencia y habilidad del que enseña para despertar el interés del alumno de la manera más efectiva posible.