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Liderazgo efectivo

  • Foto del escritor: Adistra News
    Adistra News
  • hace 23 horas
  • 3 Min. de lectura

Si tuviese que elegir las tres características que distinguen a los líderes efectivos en el contexto organizacional, sugeriría fijarse en estos tres aspectos cruciales: visión, habilidad para manejar al equipo y consistencia para proveer los recursos siempre escasos.

 

La visión requiere de varios aspectos. Primero, alinear la visión con los dueños de la organización. Ya sea que se trate de una empresa con un sólo dueño o bien una organización con accionistas controladores, el líder debe ser capaz de entender lo que esperan de la empresa, para luego traducir y clarificar sus expectativas en aspectos concretos y coherentes. En segundo lugar, necesita confrontar estas expectativas que pueden ser inconsistentes o contradictorias, como cuando el único dueño cambia con el tiempo sus expectativas o bien cuando hay opiniones divergentes entre los accionistas controladores. Al hacer explícitas estas diferencias sobre la mesa, viene la tercera etapa que es negociar una visión única y precisa, imprescindible para lograr el compromiso y apoyo de los dueños cuando se tengan que asignar recursos, tiempo y dinero para hacer realidad esa visión.

 

En ocasiones, los líderes omiten esta etapa y se involucran en las urgencias de la operación, dejando esta tarea “para después”. Pero en algún momento tendrán que enfrentar estas contradicciones, quedando en jaque frente a decisiones cruciales. Lo más recomendable es clarificar esta visión antes de comenzar, porque ejercer el liderazgo con esta tarea pendiente se va a hacer progresivamente más difícil a medida que pase el tiempo.

 

La segunda habilidad crítica de un líder es manejar el equipo. Con el norte claro, el líder requiere de sus habilidades de comunicación para compartir la visión y lograr motivar y comprometer a las personas que ejecutarán las tareas que harán posible materializar la visión en el trabajo del día a día. Su comunicación tiene que ser clara, directa y persuasiva, para que las personas entiendan perfectamente hacia dónde se dirige la empresa. Es por esto que el líder requiere seleccionar bien a las personas que lo acompañarán en este desafío, para luego capacitarlas en los aspectos que estén más débiles y lograr alinear las motivaciones y objetivos personales de cada uno con los objetivos de la empresa. Por ejemplo, si se trata de una empresa de mantenimiento que atiende a operaciones mineras, las personas tienen que estar disponibles para reaccionar prácticamente las 24 horas al día durante 365 días al año para asegurar el servicio a sus clientes. Se podrán negociar sus condiciones laborales de acuerdo con la ley, pero la disposición de las personas es imprescindible para cumplir con este propósito.

Un aspecto que vale la pena destacar en el manejo del equipo es que el líder debe asegurarse de diseñar un sistema de indicadores o medidores de gestión que sea claro y visible para todos, de tal manera que las personas sepan en todo momento cómo va el cumplimiento de los objetivos que harán realidad la visión establecida. El líder debe comprender que estos KPI son más que simplemente un sistema de medición de los objetivos en manos de un ingeniero de control de gestión es una pieza clave para lograr alinear al equipo. Con indicadores claros y conocidos por todos, el líder puede delegar con mayor facilidad, puede dar feedback del desempeño a su equipo sobre una base más objetiva y, en caso de ser necesario, le dará un argumento ineludible para hacer cambios en el equipo.

 

Otro aspecto que subyace en los líderes efectivos en el manejo de sus equipos es que las personas tienen que ver que predica con el ejemplo, que es consistente y honesto en cuanto a lo que dice y hace. Las personas que sienten respecto y admiración por sus líderes los siguen con mucho más entusiasmo y compromiso.

 

La tercera habilidad crítica que elegiría es la de apoyar con recursos al equipo cuando lo necesite. Este apoyo puede ser en disponibilidad de presupuesto, en dotación o en decisiones respecto de la aplicación de políticas corporativas. Esta habilidad requiere, en primer lugar, que el líder esté atento a lo que está haciendo su equipo y reaccione con sentido de urgencia cuando sea necesario. El equipo debe sentir que cuenta con su líder cuando lo necesita.

 

Una vez que identifica la necesidad de más recursos, el líder debe comenzar a conseguirlos. En ocasiones tendrá que negociar con otras áreas de la empresa o tendrá la limitación del presupuesto para conseguir ayuda externa especializada. Cualesquiera que sean las circunstancias, el rol del líder es actuar con agilidad y efectividad para conseguir una solución. Si no puede obtener todo lo que le gustaría al equipo, al menos debe trabajar con su gente para buscar la menos mala de las alternativas disponibles hasta que se pueda encontrar algo mejor.


 

Eduardo Saleh Sabat

Psicólogo Organizacional

Abril 2026

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