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Aprendizaje de por Vida


En muchas ocasiones he escuchado expresiones como: “Estoy demasiado viejo para aprender”; “La tecnología no es para mí”; “Es joven, tiene mucho que aprender”. Todas estas frases llevan implícita la idea de que el aprendizaje es para los jóvenes, y que a medida que la persona va envejeciendo, va dejando de aprender. Estoy en completo desacuerdo, y los invito a reflexionar de lo que esto significa.

De la biología podemos aprender una idea muy simple y potente: la persona enferma es aquella cuyas células dejan de reproducirse, o comienzan a crecer en forma anómala. Cada vez que nos lavamos las manos perdemos muchas células que luego se regeneran. Cuando fallecemos, dejamos de renovarnos, no antes. Los humanos podemos aprender hasta el último día de vida, salvo que renunciemos a aprender, lo que es sinónimo a renunciar a vivir. Puede que con la edad nuestros huesos se demoren más en soldarse que cuando éramos niños, pero igual se sueldan. En otras palabras, se puede aprender de por vida, independiente de la edad.

El aprendizaje implica cambio. Cada vez que aprendemos algo nuevo, desde una palabra o concepto hasta un nuevo hábito, estamos cambiando. A lo largo de nuestras vidas aprendemos a reaccionar ante las situaciones de cambio de una manera determinada, que con los años se va grabando al igual que un hábito. Hay personas que desarrollan el gusto por la adrenalina que genera el cambio. El desafío de las cosas nuevas, más o menos impredecibles, es el alimento para algunos. Sin embargo, para otras personas la adrenalina se convierte en miedo y ansiedad, lo que los hace evitar cualquier sombra de cambio. Esta actitud ante el cambio no está necesariamente correlacionada con la edad. Cámbiele el aparato telefónico a un niño y observe. En algunos puede que reaccionen con un berrinche, en otros casos podrían estar felices de experimentar. No importa la edad, lo que marca la diferencia es la actitud ante el cambio.

Nuestra sociedad podría ayudar bastante más a promover esta idea del aprendizaje de por vida. Por ejemplo, el sistema educacional no considera la integración de los distintos sistemas de enseñanza, de tal manera que se sumen y que vayan “construyendo” un conjunto de competencias que ayuden a las personas a cambiar de oficio o profesión para adaptarse a los nuevos requerimientos del mercado laboral. En ocasiones esto se confunde con una planificación centralizada de los curriculum por parte del Estado. Nada más lejos de lo que se necesita en mi opinión. Se deberían crear mecanismos flexibles para que las propias empresas puedan desarrollar estos contenidos, y que luego puedan ser reconocidos por las Instituciones Educacionales. En otras palabras, el propio mercado crearía la oportunidad para ir adaptando a las personas con el paso del tiempo.

Por otra parte, el trabajo mismo es una fuente de aprendizaje. Si la persona no tiene oportunidades de reincorporarse porque cumple 50 años, se le hace bastante más difícil seguir desarrollando sus competencias. Hace varios años atrás tuve la oportunidad de conocer las prácticas de Recursos Humanos en el Miami Herald. Una cosa que me llamó mucho la atención fue que en su Call Center trabajaban muchas personas de más de 50 años en los horarios más diversos, básicamente por horas. Al conversar con algunos de ellos, me di cuenta que cada uno había elegido el horario de acuerdo a su propio esquema de vida: para algunos trabajar los fines de semana era ideal porque vivían solos y les resultaba más entretenido estar con sus colegas; otros preferían horarios más nocturnos porque les gustaba disfrutar durante la mañana de la playa y el sol; otros habían elegido ciertas mañanas a la semana porque en la tarde estaban con los nietos. Sería de gran ayuda que en Chile se pudiesen hacer estas combinaciones, para lo cual se tendrían que eliminar muchas rigideces de nuestra legislación laboral actual. Lamentablemente en las futuras reformas que se han planteado hasta ahora se observan más bien trabas que ayudas a un trabajo más flexible.


Eduardo Saleh Sabat

Psicólogo Organizacional

Enero 2015

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