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Fracasos y Oportunidades


Los fracasos tienen un aire negativo. A nadie le gusta que le digan que ha “fracasado”, porque implica que la persona no ha sido capaz de lograr ciertas metas, o bien que no ha sido exitoso en su vida en general. Pero hay aspectos de los fracasos que valen la pena destacar. En primer lugar, es muy poco probable que alguien haya tenido éxito en alguna empresa o iniciativa sin haber tenido antes muchos fracasos. George Prince, un gran experto en creatividad, definía el fracaso como un resultado distinto de lo esperado. En otras palabras, el fracaso es un invento humano, es algo que ocurre de una manera diferente de lo que nos gustaría o esperábamos, el resto lo hace la soberbia humana, que nos hace creer que acertaremos siempre a la primera. Por eso es que para superar los fracasos se requiere realismo y humildad.

Cuando los fracasos los interpretamos como algo malo, habitualmente se asocian con sentimientos negativos. Surgen los sentimientos de culpa en la persona que cree que lo hizo mal y por lo tanto es culpable de todos los males generados por el fracaso, o de la falta de los beneficios que no se consiguieron. También es posible que surja la vergüenza ante la reacción hostil, sarcástica o simplemente de bullying por parte de los demás. Al fracaso también se le asocia la inseguridad, porque la persona comienza sin querer a deteriorar su auto estima, pensando que si no le resultó esta vez a la próxima tampoco le va a ir bien. Y en algunos casos los fracasos generan rabia, que es cuando la persona culpa a los demás de no haber conseguido lo que quería y desata su agresividad hacia el mundo exterior.

Dado que los fracasos son inevitables, la pregunta es cómo reaccionamos ante los fracasos y cómo los podemos transformar en oportunidades. Para lograrlo, les recomiendo tener en cuenta estas sugerencias. En primer lugar, revise su definición mental de fracaso. ¿Cómo define fracaso en su propio lenguaje? ¿Qué siente ante este fracaso? Anote sus respuestas en una hoja para que las pueda leer después de terminar de escribirlas. Ahora encuentre la oportunidad que ofrece este fracaso. Recuerde que habitualmente estas oportunidades vienen disfrazadas de problemas. Haga el intento de compartir sus impresiones con sus amigos o colegas, y notará las enormes diferencias en cómo se entienden los fracasos.

En segundo lugar, practique fracasar. Propóngase experimentar con dos o tres soluciones diferentes para algún problema antiguo que tenga. Seguramente algunas o tal vez todas las soluciones no funcionen bien, pero no importa. Recuerde observarse cuidadosamente a sí mismo y a los que lo rodean. ¿Qué sintió? ¿Cómo lo trataron los demás, le hicieron bullying, lo alentaron? El tomar conciencia de lo que sucede al fracasar le va permitir controlar mejor la situación. La idea de practicar el fracaso es ejercitar su mente a interpretar con una nueva definición las situaciones en las que cosas le resultan de una manera distinta a lo que Ud. esperaba.

En tercer lugar, cuando tenga un éxito pregúntese que parte falló o, lo que es lo mismo, como puede mejorar la próxima vez. No hay fracasos ni éxitos completos, es siempre una cuestión de perspectiva. El lema es: siempre puede resultar mejor, o siempre podría haber sido peor. Esto también requiere de ejercitación. Tiene que darse un tiempo para reflexionar cómo resultaron las cosas. Cuando se siente exitoso, el desafío va a ser superar la alegría o euforia por el éxito, los comentarios positivos no le van a dar tiempo para pensar en qué podría haber resultado mejor. Además, ¿Para qué preocuparse si logré el objetivo? Cuando siente que fracasó, es desafío será superar los sentimientos negativos, subirse al balcón y tener una mirada más calmada de lo que puede aprovechar de este fracaso para sus próximos intentos.

Al aprender a manejar de esta forma los fracasos requiere de tolerancia a la frustración, y al mismo tiempo al cambiar su forma de ver este tipo de situaciones lo hará tener más tolerancia. Su Ud. tiene una posición de liderazgo en una organización, tiene que multiplicarlo por el número de personas que le reportan. La forma de enfrentar los fracasos es parte de la cultura de los equipos de trabajo, y los líderes son cruciales a la hora de fortalecer una nueva forma de hacer las cosas. Así es que su esfuerzo puede representar un doble beneficio. Por una parte, lo beneficiará como persona, en su propio desarrollo personal y de carrera; y al mismo tiempo beneficiará a su equipo.

Por experiencia propia, le puedo asegurar que esta forma de ver las cosas resulta, lo invito a que tome el desafío.

Eduardo Saleh Sabat

Psicólogo Organizacional

Febrero 2015

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