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¿Tienes limones (fracasos)?


¿Has reflexionado alguna vez acerca de los limones?

En mi trabajo como consultora, entrenadora y coach, pienso en limones todos los días. Algunos pueden decir que contemplar limones me califica para una evaluación psiquiátrica, pero antes de que se apresure en juzgarme, permítanme contarles mis reflexiones que he desarrollado acerca de este pequeño fruto amarillo.

Para empezar, siempre había considerado al limón en su uso doméstico: como un ácido débil, un blanqueador suave, un ingrediente para marinar, una modesta guarnición, una fuente de jugo y de condimento. Conforme me fui haciendo mayor y más astuta, comencé a considerar a los limones en las instancias en las cuales metí la pata. Pequeños o colosales errores, todas, calificadas como limones. Se convirtieron en mi símbolo de poder frente al fracaso. Cuando la vida me da limones, ¿Sería yo azotada por un baño de limonada? Convertir limones en limonada sonaba bien, en teoría, pero no estaba segura de cómo lo abordaría.

Desafortunadamente, la receta secreta no se encuentra escrita en ninguna parte. No lo aprendimos en el colegio. Unos pocos afortunados aprenden de sus padres o mentores, pero la mayoría de nosotros, andamos a tropezones, apenados y avergonzados por los errores, esperando en no cometerlos, nuevamente.

Mis limones han sido una fuente continua de fascinación y obsesión. ¿Por qué aprendí de algunos de mis limones y no de otros?, ¿Qué hacia la diferencia en el sabor del limón dulce o amargo? Dos años atrás, como parte de un proyecto de investigación, entrevisté a 43 hombres y mujeres exitosos, quienes eran considerados líderes en sus áreas. Les pregunté cómo habían aprendido de sus propios limones. ¿Cómo hicieron para transformar los errores desafortunados en éxito personal?


Cómo aprender de los fracasos

Uno de los principales secretos para aprender de los fracasos tiene que ver con los modelos mentales. Usamos modelos mentales cada vez que aprendemos o enseñamos algo. Como un componente importante del proceso cognitivo, los modelos mentales son reglas, supuestos y comportamientos que resultan de nuestras experiencias. Corresponden a nuestros pensamientos y actos.

Muchas de las personas a quienes entrevisté opinan que fracasar fue una oportunidad. Entonces su modelo mental es diferente de aquellos que asocian el fracaso con la vergüenza o la culpa. Una mujer asiática aprendió temprano que, si el éxito corresponde al Ying, el fracaso es el Yang en la vida, por lo tanto, debemos tener fracasos para conseguir éxito. El concepto budista del balance y la armonía fueron una parte integral por construir su modelo mental del fracaso.

Una mujer líder de la tribu Navajo, me explicó que los Navajo no utilizan el concepto de fracasar como parte de su filosofía y cultura. Fracasar o cometer errores son considerados como desviaciones del camino de la verdad en la vía Navajo. Después de un fracaso o de un traspié, la persona necesita los rituales de purificación de la tribu para regresar al camino de la verdad. El tiempo usado con la tribu y los beneficios de su curación, permiten a la persona encontrar su camino de regreso hacia la vía de la verdad.

Otro líder cree que no hay tal cosa como el fracaso. Ella explicaba que cada acto que cometemos es intencional, si nos damos cuenta de su verdadera intención o no. Cometemos errores porque necesitamos aprender algo y nuestro pensamiento inconsciente impulsa nuestro comportamiento para hacer que el aprendizaje sea posible. Fracasar es la vía del universo para enseñarnos. Entonces, fracasar no tiene significado; sino que, es una simple lección lista para ser aprendida.


Tu propio Modelo Mental

¿Cuál es tu modelo mental del fracaso? Si no le resulta útil moverse hacia adelante, ¿Cómo lo cambiarás? Ese es el primer secreto para aprender del fracaso: El examen de su modelo mental para asegurarse de que es positivo.

El segundo secreto para aprender desde el fracaso se inicia con la historia de Gene, quien se encontraba asistiendo a la escuela de medicina Ivy League. En su segundo año, tuvo que dar exámenes de forma oral. Los estudiantes con mayor experiencia comentaron que el examen no era tan duro y que todos lo pasaban; entonces Gene, no estudió demasiado antes de dar la prueba. Bueno, resultó ser que el examen si se volvió un gran tema para Gene, porque lo reprobó. Sus compañeros sabían que falló y que tendría que tomar clases de recuperación, a fin de dar de nuevo el examen y mantenerse al día el avance del programa. La segunda vez estudió y logró pasar en examen.

Lo que Gene aprendió de su fracaso no fue acerca del estudio. Desde su error, se convirtió en un experto renombrado a nivel mundial y docente en la ciencia de la Genética y del Autismo. Lo que aprendió Gene desde el fracaso fue a usar sus errores como ejemplos.

Contarles a las demás personas sobre las veces en que metió la pata es una poderosa vía para permitir que otros te conozcan, empatizan contigo, te ayudas y entregas a otros la perspectiva de tu situación. Puedes incluso llegar a ayudar a los demás.

Gene usa su experiencia de fracaso para aconsejar a sus propios estudiantes de medicina cuando ellos fracasan. Habla con ellos acerca del miedo, la perfección el fallar. Les comenta acerca de fracasar en sus clases. Sus estudiantes simplemente no pueden creer que su héroe, el doctor Gene, haya fracasado en algo. Pero si él puede fracasar y ser exitoso, tal vez ello también puedan serlo.

Ellen, la Directora de Finanzas de una compañía de gran renombre, relató el tercer secreto para aprender desde el fracaso. Mientras ella trabajaba desde una posición de una alta visibilidad dentro de un equipo para un multimillonario proyecto, junto a otros ejecutivos, comenzaron a ocurrir situaciones inusuales.

Dos compañeros de equipo, casados, comenzaron a tener un romance, usando cocaína y gastando el dinero corporativo para financiar sus vicios. Se inició un proceso de investigación, y como cabeza de las finanzas, Ellen tenía acceso a toda la información del presupuesto. Ellen fue presionada a falsear los números para proteger a una persona poderosa, que estaba involucrada, pero ella no quiso hacerlo. Luego, comenzaron los tormentos; su auto fue averiado, sus compañeros de trabajo no querían hablar con ella, fue regañada en público, los rumores que comenzaron en la empresa terminaron en los titulares de los diarios locales. Humillada y agobiada por todo el stress; Ellen se resignó.

Sus fracasos fueron dos: que se haya resignado y que no haya tomado acciones judiciales tempranamente. Privada de todo lo que solía ser familiar para ella, nunca supo diferencia el bien del mal. La empresa le dio una gran suma de dinero cuando ella se resignó a mantener el asunto confidencial. En vez de caer en una depresión mayor, ella uso el dinero para escalar la décima montaña más alta del mundo. Y en la cima del Annapurna en Nepal, ella encontró su brújula de la moral de nuevo.

Ellen aprendió cuan duro es actuar con integridad. Aprendió acerca del poder y del abuso. Pero la lección más importante, ella aprendió acerca del poder del amor. Tuvo la compañía de reales amigos de quienes se apoyó durante la crisis.

Y este es el tercer secreto para aprender de los fracasos: Cuando tú fallas, necesitaras personas que te refugien, que te hagan reír, que te dejen llorar y que te cuenten la verdad. Necesitas la acogida del poder del amor.

Entonces es posible hacer limonada cuando la vida te entrega limones. Primero, comprende tu modelo mental del fracaso. Si no te gusta lo que encuentras, ayúdate a cambiarlo.

Segundo, cuenta tu historia de fracaso a otros. Contarles a los demás les ayuda a conocerte, empatizan contigo y te ayudas a aprender desde otras perspectivas.

Tercero, comienza a construir tu red de apoyo ahora, así cuando fracases tendrás quien o quienes te atrapen. Pero lo más importante, presta especial atención a los errores, tanto si son tuyos como si son de otros, te dirán que es tiempo de empezar a aprender de nuevo.


Traducido de ATD: Thursday, Sept 14, 2006. “Got Lemons" by Kate Mulqueen. ATD. TD Archives. Todos los derechos reservados.

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