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Una Nueva Mirada


En Marzo nos cambiamos de oficina, desde Elidoro Yañez a nuestra nueva oficina ubicada al frente de la costanera Andrés Bello, y tengo una linda vista al parque y al río Mapocho. Ahora hay más movimiento y me han llamado la atención ciertas cosas que reflejan lo que es nuestra sociedad actual, y en particular la nueva fuerza de trabajo.

En primer lugar se ve una ciclo vía, que aunque no es todo lo lisa y amigable que podría ser, es un avance notable en comparación con lo que había hace varios años atrás. Los cientos de personas que la utilizan todos los días y a toda hora, mientras los automóviles hacen filas interminables, reflejan un cambio de hábitos y valores. En su mayoría son jóvenes, trabajadores, hombres y mujeres por igual, con una proporción no menor de extranjeros. Valoran la vida activa, más sana, y están dispuestos a hacer más ejercicio, vistiendo tenidas más informales y disfrutando de la vista y muchas veces de la música o de diferentes programas radiales que escuchan desde sus teléfonos inteligentes. Una cosa que me llama la atención es el alto nivel del equipamiento que utilizan: además de sus smartphones, están los cascos, las bicicletas modernas y sofisticadas, y el tipo de ropa que utilizan. Todo eso implica un alto nivel de inversión de recursos personales.

Lamentablemente la delincuencia también está presente en esta nueva vista. El otro día vimos cómo un furgón botó a un ciclista, quien se incorporó al poco rato y se trenzó en una discusión con el conductor del vehículo, mientras llamaba por su celular a los carabineros. De lo que no se percató fue que unos delincuentes que estaban en el parque, aparentemente esperando una oportunidad, intentaron robarle la bicicleta mientras él discutía. Otros jóvenes vieron esta escena y salieron persiguiendo a los ladrones. Al parecer, los jóvenes son más impacientes y no están dispuestos a esperar los largos plazos que se toman las entidades estatales en otorgar sus servicios de seguridad y protección a las personas. Simplemente toman la iniciativa para defender sus derechos.

También vemos todos los días cómo se instalan vendedores callejeros en avenida Providencia, a vista y paciencia de todo el mundo. La gente vitrinea y compra sin ningún problema. A nadie le parece importar que, algunos de ellos sin permiso municipal, no paguen impuestos, y que compitan deslealmente con los comerciantes que están instalados. Es posible que algunas personas piensen como yo, que es un problema y que debería ser resuelto para ser justos y al mismo tiempo para mantener el orden en las veredas y el derecho de los transeúntes de disponer de las veredas en forma segura. Pero da la impresión que estamos todos resignados a vivir por años con problemas repetitivos, hasta que nos convencemos de que no tienen solución. Escuchamos cada cierto a las autoridades que anuncian un nuevo plan, que nadie sabe cuándo empieza ni cuando termina, ni mucho menos de los indicadores que nos dirán si es que fueron exitosos. No parece estar dentro de las prioridades de los líderes de la comuna.

Estos fenómenos están presentes en la fuerza de trabajo de hoy, y debemos enfrentarlos. Un desafío es que las personas quieren tener una vida más sana y equilibrada. Esto implica modificar muchos detalles en el lugar de trabajo, desde los horarios flexibles hasta más jardines o ambientes amigables, con comidas en los casinos con más alternativas, beneficios más flexibles para los distintos intereses de las personas, o formas menos engorrosas de contratación y retiro de las empresas. Como la legislación pareciera ir exactamente en la dirección contraria, las Gerencias de Recursos Humanos van a tener que ser cada vez más creativas para implementar soluciones que resuelvan esta expectativa en un entorno laboral más rígido.

Otro desafío es la libertad personal. La nueva forma de trabajo quiere tener más decisión sobre sus trabajos, pero al mismo tiempo no parece existir la misma disposición para cumplir con lo acordado. Cuando un líder dice cosas que todo el mundo sabe que no se van a cumplir; o cuando los trabajadores prometen y no cumplen; o cuando los equipos caminan sin rumbo y ninguno de los miembros se da la molestia de tomar el liderazgo para enmendar la dirección del equipo. Hemos aprendido el gusto de la libertad pero no la responsabilidad que conlleva. ¿Seremos capaces de poner límites y entregar libertad a cambio de la responsabilidad correspondiente?

Un desafío mayúsculo es que las personas esperan que se resuelvan los problemas en el corto plazo. Si no ocurre, lamentablemente muchas personas están más dispuestas a eludir el problema cambiándose de empresa que enfrentando el problema y perseverando hasta que se resuelva. Para las áreas de Recursos Humanos dentro de las organizaciones, esto plantea un requerimiento de velocidad de respuesta cada vez mayor. Como consumidores ya nos acostumbramos a que exigir que se nos cumpla, por lo que en la empresa el nivel de exigencia ha subido, y por ende la expectativa de respuesta. La tendencia que veo es que los líderes necesitan ser cada vez más ágiles y efectivos en la resolución de los problemas de todo tipo que les plantean sus equipos.

Esta nueva mirada es todo un desafío para las organizaciones. Los invito a compartirlas con sus equipos de trabajo.



Eduardo Saleh Sabat

Psicólogo Organizacional

Diciembre 2014

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